Vengo hoy ante ustedes, sin ninguna virtud, ni talento, ni regalos, nada que ofrecerles. Y no tengo nada porque no quiero nada, y no quiero nada porque nada necesito.
Vivimos en un mundo, que ya no es un mundo, sino una coraza de tierra que nos cobija de la verdad. Y la verdad es que fuimos creados del barro y el polvo, y volveremos a ser lo que antes éramos. Pero fuimos enseñados a creer, a soñar, a pensar, a estudiar, a luchar; si mis queridos ignorantes, fuimos enseñados a todo eso. Pero muy por el contrario de las creencias, no fuimos enseñados a obedecer, obedecemos porque es nuestra naturaleza. Y queremos romper esa naturaleza luchando, estudiando, pensando, soñando y creyendo que en el futuro habrá otro orden que nos domine, otro sol que brille sobre el árbol, un fruto honesto que no necesite no caer. Fuimos mal enseñados. Y hemos sido protagonistas de una historia de luchas, fundamentadas en sueños, creencias y estudios -de apellido ciencia-, y pensamientos de amor que supuestamente llevan a la felicidad. Pero no hay felicidad en la lucha, no hay amor en la muerte. Por eso yo ya no quiero ser protagonista, sino mas bien un antagonista. ¿Pero qué haré yo ahora, como antagonista, quedarme en el estiércol?
-Jean Machuca